Si la tierra se vuelve gris

a urbanizacion se extiende por el territorio afectando a los ciclos hidricos, a la calidad del aire, a los ecosistemas; con ella crecen los residuos y el numero y la distancia de los desplazamientos motorizados.

El consumo de suelo para usos urbanos aumentó en España más de un 20% entre 1990 y 2000, mientras que la población solo creció un 5%.

El proceso es insostenible e innecesario. Desde numerosos foros se alzan voces en contra y se apuntan alternativas al actual modelo depredador de los recursos naturales que fomenten ciudades y territorios habitables, socialmente cohesionados y sostenibles.