AgroHULEcológico. Laboratorio colaborativo territorial de soberanía alimentaria.

En estos días estamos inmersas en la preparación del laboratorio AgroHULEcológico, dentro del programa de Residencias Wikiriki de Wikitoki, en Bilbao, enfocadas a la investigación y creación transdisciplinar en torno a lo colaborativo. Las sesiones/comidas se desarrollarán el lunes 2  y el viernes 27 de marzo, cuando alternaremos cuchara y rotulador al rededor de la mesa, con su hule.
AgroHULEcológico, es un laboratorio colaborativo territorial de soberanía alimentaria para que la comunidad de Wikitoki y su entorno próximo utilicen la comida como palanca para transformar su realidad más cercana; para que sus hábitos de consumo sean más responsables y cuenten con criterios de justicia social y de respeto a los límites biofísicos de los ecosistemas. El laboratorio tiene como soporte la mesa, con su hule, donde se comparte la comida y todas, rotu en mano, entre bocados y sorbos agroecológicos, dibujan mapas, conciencia, soluciones.
Bordado tradicional polaco

 

El hule y los afectos.
En mi casa, de niña, los deberes se hacían en la mesa de la cocina. Sobre el sempiterno hule. De cuadritos, de florecillas näif, cuando los sugerentes motivos geométricos de colorines estaban bien vistos… nos iba acompañando en todo momento, en lo cotidiano, hasta que el número de agujeros y cortes, de los que asomaba la pelusilla del delgado acolchado de algodón, se hacía incompatible con las pretensiones higiénicas de mi madre. Entonces pronunciaba la frase: ”Bah, m’ha cangé la’ngrét…” (Venga, tenemos que cambiar el hule…). Era la señal. A partir de aquel momento podíamos escribir y dibujar sobre el hule nuestros personajes de dibujos animados japoneses, con el cariño con que dibujan los niños, aun sabiendo que cualquier día, de regreso del cole, íbamos a encontrar otro rutilante hule impoluto y nuestros dibujos habrían acabado en la basura, como un mandala de boli bic.
La comida como espacio de encuentro y reflexión.
El hule representa, para nosotras, lo cotidiano, lo doméstico, los cuidados, los afectos que se despliegan alrededor de la comida que, lejos de ser una mera necesidad fisiológica, es un lenguaje cargado de símbolos, parte integrante de la identidad cultural de
una comunidad.
Cocinamos y compartimos mesa, con su hule, con nuestros seres queridos y, aplicando reglas de hospitalidad atávicas, con las personas con las que queremos estrechar lazos. La comida nos permite acercarnos a ellas a fuego lento, como pegamento social, ingrediente cohesionador de culturas, lugar de encuentro.
La comida como espacio de transformación política.
Además de la faceta afectiva de lo que se teje alrededor de una mesa, con su hule, nos interesan los aspectos políticos de la alimentación, relacionados con la soberanía alimentaria, con las implicaciones ambientales, sociales y de salud de lo que nos llevamos a la boca. El cambio de paradigma, que nos reclaman a gran voz las emergencias ambientales y sociales en las que vivimos, pasa por la revisión de conceptos básicos como la satisfacción de necesidades primarias, entre ellas la alimentación, que influyen profundamente en nuestro estilo de vida, en la relación con nuestro entorno y, por ende, en el sistema de valores en el que estamos sumergidas, el poscapitalista financiero que, en su afán de maximizar beneficios y externalizar gastos, precisa un consumo constantemente en aumento y desprecia las consecuencias sobre la sociedad y el planeta, actuando como depredador y derrochador de recursos.
En este contexto la comida, de la que disfrutamos -las afortunadas- tres veces al día, puede ser el indicador del impacto que tienen nuestras costumbres más cotidianas en nuestro entorno más cercano y a nivel global. Podemos ver el consumo de alimentos como un hilo que teje lo urbano y lo rural, lo agrario y lo industrial, que retroalimenta la precariedad laboral, la especulación financiera, las desigualdades, la destrucción de la naturaleza.
Frente a todo ello, abogamos por un modelo alternativo, la Agroecología, basado no sólo en la producción ecológica, sino también en otros aspectos. Así que, mientras los productos ecológicos, según la normativa, sólo tienen que cumplir unas reglas referidas a su producción (no a su distribución ni a la venta), los productos agroecológicos deben cumplir, además, otros criterios:
  • Consumo de cercanía y temporada.
  • Proximidad relacional productora-consumidora.
  • Respeto por las buenas condiciones laborales de las productoras.
  • Redistribución de la riqueza más equitativa, a través de la economía solidaria.
  • Reconocimiento del papel de la mujer para la sostenibilidad de la vida también en el mundo rural.
  • Gobernanza y autogestión en la tomas de decisión entre todos los actores.
  • Desarrollo local de las áreas de producción.
  • Generación de una infraestructura agroecológica común.
Todo esto, en nuestra opinión, tiene que ver con la política más que los bailes de palacio a los que estamos acostumbradas.
El laboratorio Agrohulecológico.
Por todo ello, queremos reflexionar con la comunidad de Wikitoki y su entorno, barrio, territorio (Biorregión), sobre nuestros hábitos de consumo, para que sean más responsables y cuenten con criterios de justicia social y de respeto a los límites biofísicos de los ecosistemas.
Si de verdad otorgamos a la alimentación un lugar central en nuestro estilo de vida y en nuestras relaciones con las personas y con el entorno, ¿porque no utilizarla como palanca para transformar la realidad más cercana?
De allí surge nuestra propuesta Agrohulecológico, un laboratorio colaborativo territorial de soberanía alimentaria, que tiene como soporte la mesa, con su hule, donde se comparte la comida y todas, rotu en mano, entre bocados y sorbos agroecológicos, dibujan mapas, conciencia, soluciones.
¿Cómo vamos a organizar el laboratorio?
Un desarrollo mínimo del laboratorio que planteamos prevé:
  • Un mapeo y estudio previo de experiencias agroecológicas locales.
  • Un aperitivo de análisis del modelo agrológico convencional (mapa mundial de alimentos kilométricos, estrategia de la gran distribución, impactos en el sur global…).
  • Una comida y sobremesa de análisis, mapeo, interacción de los agentes y experiencias del territorio y detección de debilidades.
  • Una comida y sobremesa de codiseño de estrategias de mejora de la infraestructura agroecológica, propuestas de solución de problemas detectados y de delineación de un compromiso de acción comunitaria.
  • Finalmente una presentación de resultados, una celebración donde asumiremos compromisos para llevar a cabo las acciones que hemos planteado.

¿Quién se sienta en la mesa?

La convocatoria está abierta a agentes agroecológicos del territorio (productoras, consumidoras organizadas, distribuidoras de circuito corto, entidades afines…). Se convocan también, cuchara en mano, a las vecinas interesadas y a las instituciones que quieran implementar acciones públicas que impacten en el modelo agroalimentario local.


Porque la comida no cae del cielo…

El viernes 8 de noviembre seguiremos pensando sobre cómo avanzar hacia sistemas alimentarios reterritorializados y agroecológicos.  Para ello, organizamos junto con el FGIAU+S, en el marco de la conferencia AESOP.SFP:

Mesa redonda ¿Quién planea la transición agroecológica frente a la emergencia climática?

Viernes 8 noviembre 17.00 a 18.30 en La Casa Encendida

El grupo de Agroecología, Urbanismo y Sistemas Alimentarios, del GIAU+S (UPM) y surcos urbanos organizan la Conferencia Internacional de AESOP-SFP. Las evidencias científicas confirman que nos acercamos a un punto de inflexión en el cambio climático, con una retroalimentación de los procesos que acelerarán el deterioro a escala global. Los sistemas alimentarios urbanos no solo contribuyen de manera importante al cambio climático, también son muy vulnerables ante el mismo. Vulnerabilidad que no es homogénea, es más acusada en áreas urbanas y comuniades en crisis y que han experimentado procesos de desposesión.

Con esta mesa redonda, reunimos investigación, instituciones locales e internacionales y movimientos sociales que trabajan en torno a la agroecología. Pretendemos explorar cómo se puede generar una visión común del sistema alimentario que necesitamos para responder a los retos de la emergencia climática. Exploramos si, desde sus respectivas perspectivas, los instrumentos y procesos de planificación pueden ser palancas de cambio hacia sistemas alimentarios territorializados, en los que se da una reorganización del sistema de producción y consumo de alimentos. ¿Es la resiliencia un concepto lo suficientemente fuerte para enfrentar la crisis ecológica o se necesita un enfoque más radical? ¿Estamos hablando de abordar la desigualdad en términos de poder y acceso recursos?

¿Buscamos resituar a la agricultura / sector primario en una posición central en la economía del norte?

¿Recolocar al mundo rural en una posición central en la planificación de alimentos?

¿Los planes se piensan para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, se dirigen hacia un urbanismo de la austeridad que integra a la ciudad en su biorregión?

¿Quién planea la transición agroecológica ante la emergencia climática?

Presenta y modera: Marian Simón Rojo, GIAU+S (UPM)

Emma Silipandri. FAO, Responsable del Punto Focal Escalar la Agroecología

Alberto Leboreiro Amaro. Subdirector General de Planificación Regional de la Comunidad de Madrid

Agustín Hernández Aja, Presidente Grupo de Trabajo Urbanismo Conferencia de Rectories Universidades Españolas-Sostenibilidad

Luis Velasco y Juan Carlos Liano de Madrid Agroecológico (y AUPA  y Trasiego)


Presentación del proyecto Abrevaderos de fruta · Caminos de agua

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En estos últimos meses hemos estado trabajando en un proyecto que nos hace mucha ilusión y nos abre perspectivas nuevas sobre las posibilidades de aplicación de la agroecología en el territorio. Se trata de la Restauración Ambiental del Parque Fuente de la Mora, en Redueña, municipio situado al norte de la Comunidad de Madrid, dentro de la Sierra de Guadarrama.
Situado en los márgenes del pueblo, rodeado por cultivos de secano, atravesado por caminos antiguos y modernos de aguas, personas y rebaños, este enclave reúne interesantes valores ambientales, paisajísticos y culturales, por estar impregnado de la memoria agropecuaria del territorio y marcado por las trazas de una relación sostenible entre la naturaleza y la comunidad humana.
Todo esto se pretende visibilizar con Abrevaderos de fruta · Caminos de agua –así es como bautizamos la propuesta que presentamos al concurso de ideas bandido por el Ayuntamiento de la localidad-, enmarcada en el Plan Agroecológico Local, junto con los huertos comunitarios, el avicompostero, el arboreto comestible, todo integrado dentro de una ruta agroecológica accesible.
La sensibilidad de los y las cigüeñas -así se llaman las vecinas de Redueña, en otro post os explicamos porqué- hacia la agroecología, nos ha permitido explayarnos en la aplicación de criterios acordes con este paradigma de manejo agrícola prácticamente desconocido en otras localidades, y así se lo hemos transmitido el 16 de abril pasado, cuando hemos participado en una jornada de convivencia con las vecinas.

Exposición de paneles y breve explicación.

Esta gente de campo tiene el aprovechamiento de recursos como modo de vida hasta en las pequeñas cosas: los expositores de los planos de proyecto eran mesas puestas de pie, las mismas que luego, en su posición más ortodoxa, han servido para el taller infantil. Apoyándonos en los gráficos, explicamos a mayores y peques como va a ser su parque dentro de unos meses, contándoles que el proyecto se basa en unos criterios inherentes a nuestro colectivo: restauración ambiental, criterios patrimoniales, agroecología…

Estamos inmersos en un profundo debate acerca de lo que algunos llaman “la España vaciada”, y aunque la salida no es sencilla, está claro que parte de una economía relocalizada en el territorio, que lo respete, y genere empleo a la vez que conserve la biodiversidad y el paisaje. Esto es la agroecología para nosotras. Del mismo modo, amparadas en los principios de la restauración ecológica, consideramos vital ejecutar una mínima intervención, y permitir que los ecosistemas se regeneren a partir de ese punto, logrando una mayor naturalización e integración de los espacios con sus alrededores. Un ejemplo paradigmático de este proceder es la inclusión de un islote forestal, que proveerá de distintos servicios ecosistémicos a la zona (atracción de aves, control de plagas, control hídrico…), además de favorecer la colonización vegetal en caso de que se abandone alguna zona cercana.

Caminos de agua.

Una de las razones fundamentales del origen de este proyecto ha sido mejorar la gestión del agua dentro del espacio. Tuvimos que analizarlo previamente al diseño de nuestra propuesta, y quisimos mostrarlo a los vecinos. A través de una dinámica participativa, pudimos visualizar las “vías del agua”, tanto provenientes de escorrentía, del manantial presente en la parcela, como de la red de abastecimiento del Canal de Isabel II. Para ello colocamos lana de color azul marcando estas rutas y, gracias a eso, pudimos ver mucho más claro qué buscamos con la propuesta.

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Deseo enmarcados.

Mientras, los vecinos “enmarcaban sus deseos” en la construcción del parque. Muchos de ellos nos pidieron cajas nido para las aves, parterres de colores, más espacio de ocio y encuentro, hasta una tirolina aprovechando el talud… y estamos muy contentas de que el proyecto presentado vaya a cumplir con muchas de sus expectativas (y las que no quedan conformes, ¡nos dejan ideas para la próxima vez!).

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Terminamos el día jugando con los niños del pueblo, los cuales tuvieron la oportunidad de pintar unas macetas que podrían llevarse a su casa. Verdaderos artistas coloreando con sus dedos una nueva estampa de la zona.
Fue una jornada muy bonita, de encuentro y acercamiento, pero sobretodo de aprendizaje, con la presencia masiva de todo el pueblo. ¡Nos morimos de ganas por ver completa la obra!

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Llevar la agroecología, del campo al mercado

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Para las transiciones agroecológicas, sabemos que hay que trabajar en paralelo la producción y el consumo. Algo que no siempre es fácil, en Madrid nos estamos encontrando con numerosos cuellos de botella, que hacen que no logremos ir más allá de iniciativas bastante atomizadas y minoritarias. Y sin embargo, hay muchas gentes, entidades y colectivos que están intentando darle la vuelta a la situación.

No es algo exclusivo de Madrid, claro, y podemos aprender mucho de otros territorios que nos llevan varios cuerpos de ventaja. Este jueves, tenemos la ocasión de conocer algunas experiencias de referencia. Dentro de las Jornadas técnicas “Sector agrario y sistemas alimentarios locales” organizadas por el GIAU+S de la UPM, y en las que nos ocupamos de la Secretaría Técnica, estarán en la ETSAM (Sala de Grados B), compartiendo, con todas las interesadas su experiencia:

16.00 Agricultura urbana y políticas públicas, recuperar el territorio, alimentar a la población vulnerable en Rosario (Argentina)Marta Sánchez. Coordinadora de la Escuela de Capacitación agraria de Rosario (Argentina)

16:50 Biocanarias, una experiencia agroecológica desde la producción a la demanda. Domingo Villanueva. Biocanarias cooperativa de productores ecológicos.

17.40 · Recuperando los mercados abiertos para reconectar el campo y la ciudad: el 5o aniversario del Ecomercado de Granada. Alberto Matarán. Ecomercado. Univ, de Granada.

18:30 ·  Cierre institucional.  Agustín Hernández. Director del GIAU+S. ETSAM

La asistencia es libre, pero conviene  cumplimentar el formulario inscripción

El consumo desde lo colectivo, en clave de sostenibilidad

blogConsumoColectivoParticipar en grupos de consumo, en huertos comunitarios, en proyectos de agroecología ¿nos hace más sostenibles?
Con esta pregunta rondándonos la cabeza iniciamos hace dos años largos un estudio sobre cómo esos proyectos cambian nuestra manera de consumir y de participar en la comunidad. Nuestra propia experiencia nos mostraba que lo que a veces empieza casi como una casualidad, acaba llevándonos a implicarnos en la vida del barrio, comer menos carne, ir más en bici… Así que lanzamos un breve cuestionario para contrastar si lo que es una percepción habitual, podía quedar respaldada con datos y llegado el caso, reforzar las reivindicaciones en favor de este tipo de alternativas.

El cuestionario tuvo muy buena acogida, procesamos las respuestas y le dimos forma de artículo para compartir con participantes y personas interesadas. El artículo se publicó en la Revista Soberanía Alimentaria, con gran alegría por nuestra parte, por ser una revista referente para nosotras.

El artículo “El consumo desde lo colectivo. Lectura en clave de sostenibilidad” se puede descargar aquí
Viene a decir que “Formar parte de iniciativas agroecológicas como grupos de consumo autogestionados y huertos comunitarios induce cambios en los modos de vida, los patrones de consumo y la dieta. Quienes entran a participar lo hacen siendo conscientes, al menos parcialmente, de los problemas sociales y ambientales asociados a los sistemas de alimentación global. Implicarse en proyectos de alterconsumismo y huertos comunitarios refuerza esa conciencia, la amplía a otros campos y les permite sentirse partícipes de la construcción de alternativas desde lo colectivo”. Leer más

En los tiempos actuales, en los que se están cuestionando los límites de los grupos de consumo y se habala de desactivación social en los huertos… el reto de salir de nuestro espacio de confort y lograr un equilibrio que merezca la pena, que extienda modelos alterconsumistas sin perder esencia transformadora, sigue ahí.


Curso Corredores verdes comestibles

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Alimentación y naturación urbana

El taller combina dos temas fundamentales con creciente importancia para la sostenibilidad desde la ecología urbana: el de la alimentación y el de la renaturalización. Tiene una fuerte componente de aplicación práctica de diseño de corredor verde alimentario y se realiza en un entorno real sobre el que existen demandas ciudadanas articuladas.  Este primer taller se centrará en uno de los espacios más singulares desde el punto de vista de la innovación agroecológica de la ciudad de Madrid: la Quinta de Torre Arias. Sigue leyendo


Alimentarnos en biodiversidad

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Dicen que cuando en Chicago quisieron recuperar las poblaciones de especies nativas, tuvieron que ir a la ciudad a buscarlas. La agricultura industrializada, que se extendió por los campos alrededor de la urbe, había acabado con la biodiversidad local y entonces, paradójicamente, algunas especies encontraron refugio en medio de la ciudad de Chicago, en sus parques y jardines. Aunque extremo, no fue un caso aislado; allá donde se impuso, la agricultura industrial homogeneizó cultivos y paisajes y acabó con las estructuras ecológicas y sociales que hasta entonces sustentaban unos sistemas territoriales integrados y complejos.
Desde hace un par de décadas, la agroecología se presenta como una vía para reconstruir esas estructuras y crear unas nuevas relaciones urbano-rurales basadas en la solidaridad y en la justicia social, aplicando los principios de la ecología a los sistemas productivos agrarios y persiguiendo un acceso más justo a los alimentos y a los medios de producción. A veces, incluso, llega a parecer que con la agroecología recuperaremos desde la sociedad la capacidad de disputar los espacios hegemónicos del poder.

(Artículo de Marian Simón Rojo y Andrés Couicero, publicado en El salmón contracorriente)

Agroecología y biodiversidad

El binomio agroecología y biodiversidad es indisoluble. La agroecología (que no es lo mismo que la agricultura ecológica), se apoya en la integración de los sistemas agrícolas, forestales y ganaderos, en una mayor variedad de cultivos con sistemas de rotaciones, en el manejo integrado de plagas, reduciendo el uso de combustibles fósiles y de productos químicos sintéticos, tanto fertilizantes como fitosanitarios y en el cierre de ciclo de nutrientes reintegrando al sistema los residuos vegetales y el estiércol.

El manejo agroecológico de los sistemas agrarios se apoya necesariamente en una gestión integrada de la biodiversidad, pues sin ella no serían viables. Frente al monocultivo propio de la agricultura industrial, la agroecología se basa en el policultivo. Como explicaban Altieri y Nicholls [1], los policultivos “reducen los riesgos de plagas y enfermedades, mejoran la calidad del suelo y hacen más eficiente el uso del agua y nutrientes, incrementan la productividad de la tierra y reducen la variabilidad de los rendimientos”. Así que, frente a la creación de grandes explotaciones con condiciones homogéneas, que permiten la mecanización y maximizan los rendimientos a corto plazo (y a costa de aportar gran cantidad de energía e insumos desde el exterior), la agroecología busca la creación y el aprovechamiento de situaciones diferentes de humedad, de temperatura, de nutrientes y de luz, que permitan el desarrollo de distintas especies y su complementariedad.

La agrobiodiversidad es pues una parte esencial de la biodiversidad. Tal y como la define la FAO, la agrobiodiversidad es el resultado de largos procesos de selección natural y de exploración inventiva de quienes vivían de la agricultura y la ganadería, de los bosques y la pesca, que fueron acumulando conocimiento sobre su manejo y decantando cuidadosamente las especies adaptadas a cada contexto específico.

Un zoo en el supermercado

En la actualidad “solo cinco especies alimentan al mundo” ya que, como denuncia la FAO mientras que a lo largo de la historia, el hombre ha cultivado cerca de 7.000 especies de plantas para el consumo, en la actualidad son solo cinco cultivos de cereales los que proporcionan el 60 % del aporte calórico global.

Mirando a nuestro entorno y olvidando esa cifra, podría parecer que, a pesar de todo, vivimos inmersos en una gran agrobiodiversidad. Al fin y al cabo, cada vez tenemos a nuestro alcance más alimentos y más variados. Pero si algo nos enseña la agroecología en su búsqueda de complementariedades y sinergias entre especies y sistemas, es que no basta con que una gran variedad de especies compartan el mismo espacio, solo tendrá sentido hablar de biodiversidad si se dan interacciones entre ellas. Un zoo es el ejemplo caricaturizado de máxima diversidad de especies con mínima interacción, mínima interdependencia y nula autonomía. Algo similar pasa con los supermercados, sus baldas están repletas de multitud de mercancías, prestas a potenciar primero y saciar después, nuestras ansias de consumo. Es una superposición de alimentos que no tienen ninguna relación entre sí a lo largo de toda la cadena productiva. Cada uno de ellos ha seguido un esquema lineal de producción y nos llega como un objeto desconectado tanto de la realidad física como de la realidad social de las distintas personas (cada vez menos) que han participado en su elaboración. De hecho, la única relación que tenemos con cada alimento es como objeto de consumo y mediada por el dinero. En cuanto a todos los actores que participan en la cadena, son perfectamente anónimos e invisibles.

Saltarse ese sistema de consumismo autista es lo que pretenden los movimientos gestados en torno a la creación de nuevos vínculos entre campo y ciudad, entre producción y consumo, desde la justicia social y ambiental. Grupos de consumo, cooperativas integrales, redes de apoyo entre productores/as y consumidores/as, movimientos por la soberanía alimentaria o plataformas sociales que, como Madrid Agroecológico, intentan contribuir a la articulación de esa miríada de proyectos emergentes, son la respuesta ciudadana que puede hacer real la transición agroecológica y biodiversa en un futuro próximo.

Agrobiodiversidad en el discurso político

Al tema de la biodiversidad, los organismos internacionales llegan tarde, pero llegan. En 2011 se publicó la “Estrategia de la Unión Europea sobre la biodiversidad hasta 2020: nuestro seguro de vida y capital natural”. El título no puede ser más expresivo, hay consenso en que la biodiversidad nos protege y hace a los ecosistemas y a nuestras sociedades más resilientes ante las perturbaciones. La biodiversidad es esencial para el desarrollo y el bienestar humano y su preservación está en la agenda política. Empezó a abrirse camino hace dos décadas, cuando se fijó 2010 como la fecha límite para detener la pérdida de biodiversidad. Pero 2010 pasó y la biodiversidad del planeta sigue menguando; ahora el hito es 2020, cuando se espera que se logre minimizar la erosión del patrimonio genético y se preserve la diversidad genética, también la de las plantas de cultivo y animales domésticos. La FAO cuenta con una Iniciativa Internacional para la Biodiversidad de la Alimentación y la Nutrición, una suerte de guía sobre buenas prácticas encaminadas a preservar los recursos genéticos vinculados a los sistemas agroforestales para la alimentación.

Puede que se hayan logrado avances sustanciales en la preservación de variedades y razas a través de los bancos genéticos, pero Naciones Unidas alerta de que queda mucho por hacer en la preservación de la biodiversidad in-situ. Por ahora, son los sistemas campesinos (tanto los tradicionales como los emergentes) los que se están ocupando de mantener la biodiversidad en el entorno agrario y la agroecología trata de profundizar en ese camino.

En cualquier caso, está claro que pasar del discurso político y las declaraciones grandilocuentes en favor de la biodiversidad y de la agricultura “sostenible” a la práctica, no está exento de contradicciones. Asociar, como hace Naciones Unidas, la conservación de la biodiversidad en sistemas agrarios a una gestión sostenible apoyada en certificaciones ecológicas, no puede por menos que despertar suspicacias. La pérdida de agrobiodiversidad (y de las estructuras sociales y del conocimiento que la manejaban) es resultado directo de la difusión de la agroindustria y del modelo agroalimentario globalizado, que también alcanza a ese sistema de certificaciones. Así que tiene sentido preguntarse ¿se puede transitar a un modelo sostenible que recupere la agrobiodiversidad sin cambiar el sistema económico?

¿Necesitamos otra revolución verde?

La preocupación por la seguridad alimentaria se extiende por todos los ámbitos, ya no es solo cosa de los países empobrecidos. Se prevé que en algunas zonas de los países desarrollados la productividad agrícola disminuya entre un 20 y un 40% debido a los efectos del cambio climático. La presión sobre los recursos naturales es cada vez mayor. Tenemos como sociedad un reto global, que algunos ven también como una posibilidad de negocio global.

Dicen que los hijos de aquellos que impulsaron la agricultura industrializada, hoy andan embelesando al mundo con las bondades de la agricultura climáticamente inteligente. También ellos afirman que la agrobiodiversidad desempeñará un papel crucial en la lucha contra el hambre, puesto que garantiza la sostenibilidad medioambiental y permite, con unos manejos inteligentes, aumentar la producción de alimentos. Su nombre en inglés es Climate Smart Agriculture, CSA por sus siglas. CSA significaba hasta ahora Agricultura Apoyada por la Comunidad (Community Supported Agriculture). Nos tememos que no es casualidad que hayan decidido apropiarse de unas siglas que respondían a un modelo alternativo de relaciones y compromisos entre consumidoras/es y productoras/es. Nos podemos preguntar quién gana con la confusión y con el ninguneo de la agricultura apoyada por la comunidad. No sería extraño que pronto los documentos sobre agricultura climáticamente inteligente empezaran a estar plagados de referencias a la agroecología, lo mismo que los documentos de las estrategias europeas.

Quienes son capaces de recordar, nos previenen para que no caigamos en la euforia al ver que la agroecología permea las instituciones, porque puede que solo llegue el nombre y se pierdan los principios en el camino. Estamos sobre aviso, pues ahora ya sabemos cuan grande es la capacidad del poder para apropiarse de los conceptos y adulterarlos, despojándolos de su capacidad transformadora.

 

 


y III. Urbanismo, alimentación y agroecología

En febrero, tendrá lugar la lectura de la tesis “El territorio en el sistema agroalimentario. El tramo medio del valle del Duero 1900-2015”. Será, después de la de Nerea Morán y la de Ana Zazo, la tercera de las tesis elaboradas por miembros de Surcos Urbanos. Se trata de una investigación que relaciona el  modelo nutricional y el sistema agroalimentario con el funcionamiento y la estructura del territorio. Una tesis histórica y geográfica que sirve para cuestionar nuestra manera de abordar el urbanismo y la planificación de sistemas alimentarios sostenibles.

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Diagrama de flujos. Contenido y resultados de la investigación

La lectura histórica del territorio en relación con el sistema agroalimentario aporta elementos clave para reconstruir el sistema territorial, aprovechando la oportunidad que ofrece un renovado interés por la alimentación local,  saludable, sostenible y justa. Sigue leyendo


Taller Agroecolog​ía, urbanismo y barrios en transición

Miércoles 1 de octubre 2014, de 15.00 a 18.00

tallerPaecweb El miércoles 1 de octubre de 15.00 a 18.00 el equipo PAEc y el colectivo Surcos Urbanos organizamos un taller abierto, dentro del marco del proyecto I+D PAEc. El objetivo es, a partir de los resultados del proyecto,  intercambiar ideas y aprendizajes sobre experiencias de transformación urbana y social desde movimientos locales, que se apoyan en la agroecología y en la reconexión con el territorio próximo. Y explorar líneas comunes y posibilidades de interacción y apoyo mutuo. Lugar: Escuela de Arquitectura de la UPM (Metro Ciudad Universitaria o Moncloa). Sala de profesores en Dirección (1ª planta edificio principal)
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Micromecenazgo por la Dinamización Local Agroecológica

Minientrada

Nos ha parecido interesante esta iniciativa:

Se ha abierto en Goteo una campaña de micromecenazgo para financiar el proyecto Sembrando alternativas, el objetivo del cual es desarrollar herramientas en formato digital para promover la Dinamización Local Agroecológica.

En los tiempos que corren, y con la que nos están dando, hacen falta alternativas. La Agroecología plantea alternativas que permiten la reconstrucción de economías que van más allá (o mejor dicho: más acá) de la lógica del capital, y que ponen énfasis en rehacer nuestra relación con la naturaleza, desde la cooperación.

No hablamos sólo de irnos a vivir de la ciudad al campo (que también), sino de producir con nuestras propias manos, recuperar conocimiento y semillas tradicionales, crear tejido de venta directa o trueque de nuestros productos, difundir la Agroecología, tejer redes, enfrentarnos a los transgénicos y a la globalización agroalimentaria…

El proyecto “Sembrando alternativas” pretende crear y difundir herramientas que faciliten el desarrollo de estas alternativas y, en general, la tarea de promover la transición agroecológica de nuestros territorios. Concretamente, se pretende elaborar un manual de Dinamización Local Agroecológica en formato digital y dos tipos de documentos audiovisuales complementarios.

La elaboración de estas herramientas se basará en el conocimiento que se construyó durante el I Seminario de Dinamización Local Agroecológica, el cual tuvo lugar del 14 al 16 de diciembre en Barcelona, y al que asistieron más de 80 personas de 50 proyectos agroecológicos de distintos territorios del Estado Español. Durante los tres días que duró el Seminario se produjeron intensos e interesantísimos debates, a partir de su dinámica participativa y de la amplia experiencia de las personas asistentes.

Web: http://goteo.org/project/sembrando-alternativas
Enlace al video de promoción: https://vimeo.com/58643845
Enlace al blog del seminario: http://seminariodlae.wordpress.com/